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Garibay, a hombros en La México

Corta dos orejas la tarde de su despedida

Ignacio Garibay dejó una faena importante al toro “Matita de Romero”, toro que marcó su despedida de La México, desbordando así las emociones que lo llevaron a cortar dos orejas, una a cada uno de sus toros, consiguiendo así salir a hombros por la Puerta del Encierro donde estuvo acompañado por miles de aficionados que disfrutaron de su actuación en la corrida de su adiós. Sebastián Castella cuajó una faena de calidad al toro de regalo que procedió del hierro de Julián Hamdan, al que le cortó una oreja con petición de la segunda. Diego Silveti tuvo pocas opciones en su lote, dejando un claro esfuerzo, sobre todo con el sexto del festejo.

“Costuras del alma”, de 492 kilos, el abre plaza para Ignacio Gariay que toreó con elegancia por verónicas. Garibay firmó una faena templada en la que tuvo series acompasadas, luciendo por el pitón derecho. Profundidad en el trazo para torear también al natural, una faena donde también empleó la técnica y el oficio ante un toro que tuvo nobleza y al que mató de gran estocada.

Con su segundo, “Matita de Romero”, de 545 kilos, Ignacio Garibay desplegó el temple desde el capote, torero y señorial, verónicas con clase y vibrante en el quite. Y así, un brindis sentido, lleno de emoción para dejar el alma en su última faena en La México. "Las Golondrinas", la música que lo acompañó en una actuación donde desbordó sentimientos en el toreo derechista. Sin prisas toreó dejando buenas sensaciones a su paso, y aunque mató al segundo viaje se le concedió una oreja.

Poco fue el juego que tuvieron los toros del lote de Sebastián Castella por lo que el diestro regaló a “Tiempo Sabio”, de la ganadería de Julián Hamdan, al que saludó con verónicas de buen corte para rematar con una pinturera media y después con doblones comenzó su labor muleteril para después vaciar por alto, buen trazo por el derecho, con mando y ritmo, llevando al toro que tuvo calidad. Continuó con series de buen contenido por la senda derechista, variedad y pulso, impuso el torero francés que rubricó de buena estocada para llevarse la oreja, con fuerte petición de la segunda.

Diego Silveti con el segundo de su lote, que brindó a Ignacio Garibay, la inició con un cambiado por la esplada, buscando dar el ritmo a la faena a un toro que se acabó con prontitud, por lo que se convirtió en una faena voluntariosa y esforzada por parte del capilani que culminó con bernardinas ajustadas en la cercanía de tablas, pesado con el acero se retiró entre palmas.

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