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La clase y el triunfo de Ferrera

Dos orejas y salida a hombros

El diestro español Antonio Ferrera conquistó el triunfo en la quinta corrida de la Temporada Grande 2018-2019 de La México, tras el corte de dos orejas en una faena de clase y pureza ante un buen toro del hierro de la ganadería de Santa Bárbara, que mereció el arrastre lento. Salida a hombros para Ferrera en una tarde en la que también Juan Pablo Sánchez dejó una gran faena que malogró con la espada al primero de su lote. Detalles aislados tuvo Jerónimo en su lote.

“Calesero”, de 521 kilos, el abre plaza de la tarde para Antonio Ferrera, que saludó con larga cambiada de rodillas al de Santa Bárbara que toreó después por verónicas. Un toro de justa fuerza al que Ferrera buscó por el pitón derecho sin encontrar el lucimiento. Por el izquierdo, la muleta a media altura para sacar el pellizco del toreo de Ferrera destacando el trincherazo, con sentimiento y verdad. Se quedó en ese pitón y surgieron trazos con temple, suavidad y verdad. Por la diestra, apostó y consiguió dos tandas de gran lucimiento, esperando mucho al toro, dando el tiempo y la distancia precisa. Estocada certera. Vuelta al ruedo tras petición.

Con su segundo, de nombre “Abuelo”, también del hierro de Santa Bárbara, Ferrera cuajó una faena en la que se plagó de su temple desde que se abrió con el capote, mágica la media verónica, deteniendo el tiempo y sintiendo de verdad. Y con la muleta, entendimiento puro con un gran toro de Santa Bárbara, ligando desde el inicio, toreando acompañado de la cintura, siempre con temple, a compás, como se vive, como se siente. Sin duda, ha sido una obra llena de creatividad que terminó por rematar con una gran estocada que ha valido las dos orejas. Arrastre lento para “Abuelo” y el triunfo compartido de Antonio Ferrera con el ganadero de Santa Bárbara, Javier Borrego Estrada, en una vuelta al ruedo.

Jerónimo tuvo como primero a un toro del hierro de Lebrija con el que dibujó pasajes aislados sin llegar a romper, dividiendo las opiniones. Con el segundo de su lote, ha tenido pasajes firmes, estando voluntarioso con el de Santa Bárbara, pesado con el acero, escuchó palmas y un aviso.

Juan Pablo Sánchez con el tercero, “Castalito” de Santa Bárbara. Suavidad en los primeros trazos y el temple surgió, rotundidad por el derecho, suavidad y pureza, citar templar y mandar, así Sánchez deletreó el toreo y por el izquierdo ha tenido también fondo el de Santa Bárbara, dos naturales por nota y el pase de pecho para rematar una serie. El toreo en redondo y una dosantina. Mató al tercer viaje y fue silenciado. Poco pudo hacer con el sexto de la tarde el torero de Aguascalientes con el que intentó por ambos pitones; mató al segundo viaje y se retiró entre palmas.

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