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Martínez y Sainz comparten el triunfo

Oreja por coleta en la tercera novilla de Soñadores de Gloria

Los novilleros Francisco Martínez y Joselito Sainz, compartieron el triunfo en la tercera novillada de Soñadores de Gloria en la Plaza México, cortando oreja por coleta en una tarde de buenas sensaciones en la que destacó la actitud de la tercia. Manuel Gutiérrez vivió los dos lados de la moneda, su primero se fue vivo a los corrales y con el segundo saludó en el tercio tras una faena de empaque.

“Farolero”, de 442 kilos, segundo de la tarde para Francisco Martínez, que dejó la variedad con el capote, dibujando un quite por chicuelinas y tafalleras que remató con una revolera. Cubrió con solvencia y espectacularidad el segundo tercio, colocando tres buenos pares. En la faena de muleta encontró la nobleza, calidad y transmisión del de La Soledad al que le cuajó dos tandas templadas, con temple y recorrido, dejando ver el novillero sus buenas maneras. También por el izquierdo trazó muletazos con ritmo y son para finalizar con pases por alto y dejar una gran estocada que lo llevó a cortar una oreja. El novillo mereció los honores del arrastre lento.

Con “Sereno”, el tercero de la tarde, el novillero potosino José Sainz que plasmó un buen saludo con el percal que secundó con un variado quite. Poca fuerza tuvo el novillo en la faena de muleta, estando el potosino voluntarioso y con firmeza, logrando extraer muletazos aislados de calidad. Faena breve y una estocada certera para saludar en el tercio.

“Guardaagujas”, cuarto del festejo y segundo del lote de Manuel Gutiérrez, quien dio la vuelta a la página para dejar muestra de su evolución con un novillo que tuvo recorrido y nobleza y al que le pudo cuajar series acompasadas por ambos pitones en una actuación que fue a más y que sobre todo logró la conexión con el respetable.

Con el quinto tris, ”Luminoso”, de Monte Caldera, Francisco Martínez, abrió con un buen saludo con el percal, cubriendo con oficio el Segundo Tercio con la colocación de tres buenos pares que desgranaron la ovación. Quietud y serenidad tuvo el torero guanajuatense que se encontró con la potabilidad de un novillo al que le imprimió su sello con tandas por ambos pitones en los que reflejó sus buenas maneras. Pesado con el acero, escuchó dos avisos y se retiró entre palmas.

“Caporal”, de 424 kilos, de La Soledad, el cierra plaza, fue un novillo de buen juego al que aprovechó de principio a fin el novillero potosino José Sainz que estructuró una interesante labor con capote y muleta, con instantes en los que dio profundidad al trazo. Buena faena que fue coronada con la espada para cortar una oreja; palmas para el novillo en el arrastre.

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