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Oreja para Juan Pablo Sánchez que se lleva el triunfo

Ginés Marín pierde los trofeos del sexto por la espada

En la cuarta corrida de la Temporada Grande 2019-2020 el triunfo correspondió a Juan Pablo Sánchez que cortó una oreja, en una tarde donde su temple se hizo presente en las faenas a su lote. Ginés Marín dimensionó el toreo con un buen toro de De La Mora que cerró plaza y con el que se escapó el triunfo por las fallas con la espada, dando una vuelta al ruedo. Diego Silveti se mostró voluntarioso con su lote que poco se prestó para el lucimiento.

“Luz de Luna”, de 570 kilos, el abre plaza del cuarto festejo, correspondiente a Juan Pablo Sánchez, que lo bregó con torería para rematar con una media. Un inicio de faena de menos a más para encontrarse con la potabilidad del astado de De La Mora, la primera serie, templada con mando y ritmo. La segunda serie con derechazos con profundidad, reposo, empaque y torería, cambiando de mano y continuando en esa línea de la clase. Por el izquierdo el toro tuvo menos motor y complicó más el lucimiento del torero hidrocálido que apostó por los últimos pasajes por la senda derechista. Certero con el acero cortó una oreja.

“Platero”, de 595 kilos, segundo de la tarde, correspondiendo a Diego Silveti, que buscó la variedad en su trasteo muleteril, y de uno en uno fue estructurando su labor ante un toro de poco juego, que ofreció todo a cuenta gotas. Silencio.

El tercero de la tarde llevó por nombre “Siete Mares”, de 581 kilos, con el que Ginés Marín, dejó un buen saludo capotero y en la muleta comenzó su labor con pases por alto, en los primeros pasajes con mucha calidad y temple por el pitón derecho; la faena se diluyó con prontitud. El diestro español dejó detalles de torería que le fueron reconocidos por el respetable. Falló con la espada y saludó en el tercio.

“Barba Roja”, cuarto de la tarde y segundo del lote de Juan Pablo Sánchez que una vez más dejó el temple de su toreo en la faena al toro de De la Mora, templado y con gusto corrió la mano y supo extraer el fondo de nobleza, estructurando así una labor de buen contenido. Estocada y un golpe de descabello, y aunque la petición fue mayoritaria no se concedió trofeo alguno, dando vuelta al ruedo.

Esfuerzo claro de Diego Silveti con el quinto de la tarde, mostró el valor y expuso hasta el final, llevándose una voltereta sin aparentes consecuencias.

“Ojos Míos”, sexto de la tarde para Ginés Marín que de rodillas comenzó de manera vibrante su labor muleteril, para después embelesarse del buen toreo, faena asentada, con temple y clase, dando profundidad a su labor de la que firmó empaque y torería por ambos lados. Hoy, Ginés Marín dimensionó el toreo en una faena que fue a más y tomó altos vuelos, conectando al tendido que profundizó junto a su toreo los olés más profundos. La espada le privó de alcanzar el triunfo, escuchando un aviso y dando una merecida vuelta al ruedo.

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