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Oreja para Sebastián Castella en 5 de febrero

En la Segunda Corrida de Aniversario de la Plaza México el triunfo correspondió al matador de toros francés Sebastián Castella que cortó una oreja al primero de su lote, de la ganadería de Jaral de Peñas. Jerónimo, Joselito Adame y Andrés Roca Rey, se fueron de vacío, dejando un gran esfuerzo en cada una de sus actuaciones.

“Maple”, de 492 kilos, el primer toro de la tarde, que toreó con torería por delantales para después dibujarse con parsimonia por verónicas. La faena de Jerónimo con el toro de Jaral de Peñas no pudo ir a más debido a la poca colaboración, pues desde el inicio mostró su poca condición, refugiándose en las tablas. El torero capitalino le robó los muletazos, pisó el terreno y dejó la muleta en la cara, para así ligar una buena serie por la diestra en la que remató por el pase de pecho. Palmas para Jerónimo.

Sebastián Castella cortó una oreja al toro “Luminoso”, de 485 kilos, con el que el torero francés hizo vibrar los tendidos cuando realizó un quite por saltilleras. La despaciosidad se hizo presente en la muleta del francés que logró hacer una faena de altos vuelos al toro de Jaral de Peñas, imponiéndose así a la condición del toro que buscaba salir hacia las tablas. Fueron tres cambiados por la espada para dar paso a una torería con mucho empaque, con reposo, corriendo la mano por ambos pitones para también dar paso al toreo en redondo. Por naturales, el temple y clase se hicieron presentes en una gran labor que se coronó con la espada.

“Agua Roja”, de 491 kilos, fue el tercero de la tarde y primero del lote de Joselito Adame, un toro con movilidad en los dos primeros tercios, con el que el torero de Aguascalientes destacó con un quite por chicuelinas para dar inicio a su trasteo muleteril con estatuarios; la faena no pudo ir a más debido a la poca colaboración del astado de Jaral de Peñas, faena con oficio fue la que firmó Adame que fue silenciado.

“Lírico”, de 491 kilos, cuarto de la tarde al que Andrés Roca Rey saludó con una larga cambiada de rodillas para después dejar un buen saludo con el percal. En la muleta encontró un toro con movilidad pero fue de embestidas descompuestas, por lo que pese al mando del torero peruano la faena no terminó por romper. El esfuerzo quedó por ambas manos; certero con el acero fue aplaudido.

El quinto de la tarde, “Ciruelo”, de 518 kilos, fue un toro que ofreció pocas opciones a Jerónimo, quien estuvo voluntarioso en su afán de extraer los muletazos, porfiando siempre y robando algunos trazos con poderío. Silencio tras su combativa labor.

El sexto, se partió un pitón en el encuentro del caballo y salió en su lugar el primer reserva del hierro titular de Jaral de Peñas, de nombre “Guindoso”, que tuvo movilidad por lo que Sebastián Castella lo saludó con lances a pies juntos con el capote, sin embargo, con la muleta se diluyó con prontitud ya que el toro se agarró al piso. Silencio para el torero francés.

“Bohemio”, séptimo del festejo y segundo del lote de Joselito, quien logró llevar la tarde a buen puerto cuando ejecutó un vistoso quite por gaoneras. Dos cambios por la espalda marcaron el inicio de su labor muleteril que remató con un desdén, para después plantar con firmeza su actuación en la que buscó los muletazos con firmeza y variedad ante un toro que también tuvo poco duración. Luquecinas al concluir su labor en la que dejó media estocada; palmas tras su actuación.

El cierra plaza, “Poeta”, de 547 kilos, permitió a Roca Rey un elegante saludo por delantales. Empeñosa labor tuvo el diestro peruano con un toro que no tuvo tela para cortar y que por tanto le obligó a abreviar; silencio.

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