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Padilla y Saldívar, triunfo compartido

Oreja por coleta en la séptima corrida de la Temporada Grande

La tarde de su adiós, Juan José Padilla se retiró entre el clamor y reconocimiento de la afición capitalina que le tributó una ovación eterna cuando lidiaba a su último toro al que le cortó una oreja. La salida a hombros no llegó para Arturo Saldívar tras la negativa del Juez de Plaza al no concederle el segundo apéndice con el abre plaza de Boquilla del Carmen, con su segundo, también firmó una faena asentada que no coronó con la espada. El matador de toros Fermín Espinosa “Armillita IV” fue silenciado en su lote.

“Guitarrista”, de 512 kilos, fue el toro que marcó la despedida de Juan José Padilla, un toro cárdeno claro de poco juego, deslucido y sin humillar. Desde salida el diestro jerezano se abrió con una larga cambiada de rodillas para dejar en la faena el esfuerzo y el pundonor, buscando las opciones que no tuvo el toro. La respuesta del público al ver la entrega no se hizo esperar y bajo las notas de “Las Golondrinas”, dejó hasta el último aliento para tras una estocada de efectos fulminantes cortar una merecida oreja.

Arturo Saldívar con su primero cuajó una buena faena al toro “Arpista”, al que saludó con buenas maneras, plasmando una larga cambiada de rodillas. Dos cambiados por la espada fueron el prólogo de su trasteo muletril en la que hilvanó tandas de nota alta, con mando y poder, llevando al toro de Boquilla del Carmen con los vuelos, templando con largueza y hondura. Toreó también en redondo, con adornos pintureros, pases de pecho y trincherazos que era el escalafón. Dos bernardinas ajustadas para llevarse una fuerte voltereta de la que se repuso para tomar nuevamente el engaño y continuar cerrando con esa entrega su faena. Gran estocada y aunque la petición de las dos orejas fue mayoritaria sólo se le concedió un trofeo y el toro fue aplaudido en el arrastre.

Con su segundo, “Jaranero”, del hierro titular, Saldívar, se dibujó por verónicas y con poder firmó tres tandas con trazo largo por naturales, asentado y con gran lucimiento. Hoy, Saldívar se gustó y gustó a la afición, con una faena que caló profundamente y que por no estar certero con la espada perdió la posibilidad de tocar pelo, saludando con fuerza en el tercio.

Fermín Espinosa “Armillita IV” fue silenciado en su lote, el primero con menos recorrido y protestón, pero su segundo, del hierro de Xajay, con más claridad, bravura y exigencia, dejando pasajes aislados sin llegar a romper en su faena muleteril, mientras que el toro fue aplaudido en el arrastre.

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